lunes, 22 de mayo de 2017

CUENTO - LOS DUENDES Y EL ZAPATERO



LOS DUENDES Y EL ZAPATERO

Edades: de 4 en adelante 


Había una vez un anciano zapatero que vivía en una pequeña y pobre casa.
Por la edad ya no podía trabajar como antes y el dinero se les empezaba a escasear.
Un día su esposa le pregunto si no podía trabajar más rápido ya que casi no tenían cuero y si no vendían esos zapatos se quedarían sin comida muy pronto.
El zapatero le dijo que podría trabajar más veloz, pero que si lo hacía los zapatos no quedarían igual ya que las puntadas se volverían feas y bruscas y a la gente no le gustarían, la esposa lo comprendió y le dijo que tenía razón.
Al día siguiente ya solo le quedaba cuero para un par de zapatos, se dijo a si mismo que probablemente sería el último par que haría. Recorto los patrones y como se sintió muy cansado decidió irse a acostar.
A la mañana siguiente tomo su aguja y busco el cuero pero en su lugar encontró unos bellos zapatos terminados. Tenían un acabado tan bonito que pudo venderlos al doble del precio del que los daba normalmente. Con ese dinero compro más material  y se fue a casa.
Recorto nuevamente más patrones y los dejo para coserlos al día siguiente, pero de nuevo al despertar vio zapatos terminados. Esta vez más bonitos que los del día anterior así que puedo venderlos cuatro veces más caros y comprar más cuero y material.
Así siguieron los días y poco a poco fue teniendo  más dinero y clientes, ya que su fama se había extendido a pueblos vecinos.
Finalmente un día le dijo a su esposa que era tiempo de que averiguaran como se hacían los zapatos por las noches.

 
Se escondieron y cual no sería su sorpresa cuando vieron a seis duendes muy pequeñitos que salían de un agujero en la pared. Iban desnudos y temblaban de frío.
Vieron el cuero y empezaron a  coser, de cuando en cuando paraban para soplarse las manos heladas, para calentarse los pies brincando en el suelo, o para acurrucarse unos contra otros y así combatir el frío del invierno. Tiritaban de la cabeza a los pies.
Loa ancianos se conmovieron de sus ayudantes así que al día siguiente la mujer les hizo pantalones y camisas y el zapatero un par de botas a cada uno de ellos.
La noche de Navidad se escondieron, los duendes salieron como siempre pero no vieron material para trabajar sino que encontraron la ropa. Se emocionaron y se la pusieron sin dudarlo.
Una vez con ella, uno comento que ahora que tenían esa ropa estaban demasiado elegantes para seguir trabajando así que cantando y bailando salieron por la puerta sin mirar atrás.

 
La anciana le dijo a su esposo que se habían quedado sin ayudantes. Le pregunto que iban a hacer de ahora en adelante.
A lo que él respondió: Al igual que los duendecillos  pondré mi mejor esfuerzo

Fin


Valores:
Solidaridad: De parte de los duendes al querer ayudar al zapatero y a su esposa en apuros.

Generosidad: De los ancianos al regalarles su ropa a los duendes como agradecimiento.