jueves, 16 de enero de 2020

Nuestra Recomendación Lectora 3

EL SEÑOR TIGRE SE VUELVE SALVAJE

Autor: Peter Brown

Edades: 3 a 6 años

Editorial: OCÉANO



El protagonista es el Señor tigre que vive en una ciudad común donde todos siguen reglas y todo parece gris y aburrido.

Un día al ver a su alrededor sintió que algo le faltaba y que todo resultaba monótono por lo que empezó a cambiar poco a poco inquietando a sus amigos.
Se sintió más libre cuando comenzó a caminar en cuatro patas y al no ser suficiente decidió deshacerse de su vestimenta también,  siendo juzgado por los demás.
Le sugieren irse a la selva y el acepta siendo más salvaje todavía, pero con el tiempo extraña su casa y sus viejos amigos por lo que decide regresar.
Cuando vuelve nota que las cosas han cambiado y que los otros animales ya se sienten más libres y lo imitan en algunas cosas.
El Señor tigre ahora se siente libre y más feliz.


Es un breve resumen de la historia, a los niños les encantará ya que las ilustraciones son muy bonitas y llamativas y en algunas partes puedes invitarlos a que hagan el rugido que hace el Señor tigre también. 

Tiene muchas moralejas, ya que aunque uno puede pensar que aveces se deben de poner limites hay que enseñar a los niños también a expresarse y sentirse libres sin temor a que los juzguen y etiqueten.
Y aunque el Señor Tigre haya regresado a casa no implica que dejo de ser único, sino que también es bueno el convivir con amigos y con el ejemplo invitarlos a ser diferentes también.


Valores del cuento:  Valentía, amistad

Características Físicas del libro: Lindas ilustraciones y es de pasta dura por lo que durará más,  el tamaño de las páginas es grande al igual que las letras por lo que es más sencillo de leer por los niños.

El precio aproximado es de $210, lo pueden encontrar en:

- Sanborns
- Amazon México
- Gandhi

lunes, 13 de enero de 2020

Nuestros 15 minutos

Actividad: Nuestros 15 minutos

Con todas las actividades diarias es complicado el encontrar tiempos para poder leer con los niños por lo que hay que usar mucha creatividad para que no lo sientan como una actividad forzada.

Esta idea la puedes practicar diariamente y solo te llevara unos pocos minutos al día que serán suficientes para que ellos quieran continuarla por más tiempo.

Previamente hay que seleccionar un cuento que a ellos les guste y tenerlo listo , mientras tu les preparas su refrigerio de la escuela o desayuno en la mañana les pedirás a ellos que te lean en voz alta el cuento, esto les ayudara a practicar una buena dicción, sentirán que les pones atención y se involucraran en la historia.

Como hay que ir a la escuela solo serán algunos párrafos, pero mientras los llevas a las clases puedes preguntarlas que les esta gustando del cuento, si se sienten identificados con el personaje o que les gustaría que pasara más adelante. Lo mismo puede ser cuando vayas por ellos o  mientras preparas la comida o cena.

A los niños les gusta sentir que es importante lo que piensan por lo que al escucharlos les estarás dando más seguridad y el no tener miedo a expresarse.


Si los niños ayudan en las actividades de la casa como lavar los platos,poner la mesa, tender su cama etc,  mientras ellos hacen esto será tu turno de leerles en voz alta el cuento, el propósito es que sea una actividad que compartan ambos y ayudara doblemente porque les harán más llevaderas sus labores.

Recuerda depende de nosotros el hacer una actividad normal un hábito y esto se logra con el tiempo, así que se paciente y verás como los niños y tu disfrutan esos tiempos juntos.

Espero les guste la idea, esperen más tips en nuestras próximas entradas.





lunes, 22 de enero de 2018

EL ZORRO Y EL CUERVO

El Zorro y el Cuervo

adaptación de las fábula de Esopo 

 

Una tarde de verano, unos pastores dejaron un queso sobre la repisa de la ventana. Un cuervo que volaba cerca, al verlo no dudó y rápidamente lo tomó  y se alejo del lugar.

Con el botín en el pico empezo a saborearlo mientras otros de sus amigos cuervos lo observaban desde un árbol cercano.

Un zorro iba pasando por ahí y al ver lo que llevaba el ave se relamio sus bigotes pensando en como podría robarle ese manjar.

Con su voz más dulce la zorra empezo a adular al cuervo diciendole:

- Pero que hermoso eres amigo cuervo, tus alas color negro azabache son tan lindas y tus plumas tan brillantes bajo la luz del sol.

Deberias pasear más seguido por estos rumbos para que podamos admirarte.

El cuervo escuchaba con atención y disfrutaba los piropos que le decía el zorro.

Los otros cuervos al ver lo que pasaba empezaron a graznar tan fuerte que sus chillidos opacaban los cantos de los pajarillos que vivian en esos arboles.  Al escuchar eso el zorro tuvo una gran idea y dijo al cuervo:

- Que lindo cantan tus compañeros, es un a lástima que tu no puedas entonar esas melodias, si lo hicieras vaya que si serías  el ave más hermosa de este bosque.

 El cuervo estaba tan inflado de vanidad que no podía consentir que el zorro se fuera sin escuchar su canto así que abrio su pico y comenzó a graznar lo más fuerte que pudo para que todos oyeran, pero al hacerlo soltó el trozo de queso que cayó justo en la boca del zorro. Cuando el cuervo se dio cuenta de lo que había hecho ya era muy tarde, el zorro se zampaba su comida de un mordisco mientras los otros cuervos se burlaban sin parar.

El zorro se despidio del ave diciendo: ¡Ay cuervo! ser vanidoso y presumido sólo trae problemas, la próxima vez no te creas todo lo que te digan los demás tan pronto. Le dedico un guiño y se alejó dejando al cuervo sonrojado de vergüenza.


Moraleja: 
En la vida hay que tener cuidado con las personas que nos adulan y nos dicen  cosas bonitas sin algún motivo, porque tal vez sólo pretenden engañarnos y conseguir algo de nosotros.

lunes, 28 de agosto de 2017

CUENTO LOS MUSICOS DE BREMEN



CUENTO LOS MUSICOS DE BREMEN

Autor: Los Hermanos Grimm
Edades: 3 en adelante

Había una vez un campesino que tenía un asno. Durante mucho tiempo le había servido para llevar los sacos de trigo al molino, pero el asno se empezó a hacer viejo y perder su fuerza así que  el amo pensó en deshacerse de él. El asno no era tonto, y como sabía de las intenciones de su amo se escapó rumbo a Bremen ya que como sabía tocar el laúd pensó que sería buena idea volverse músico callejero para sobrevivir.
En su camino se tropezó con un perro cazador que jadeaba agotado.

-¿Qué tienes? le preguntó el burrito
-. Es que intentaba escaparme de mi amo , como estoy viejo y ya no le sirvo para cazar, me ha querido moler a palos y tuve que huir. Pero ahora no se como voy a vivir.  – dijo en tono triste el sabueso.
- ¿Por qué no te vienes conmigo? Voy camino de Bremen, donde pienso ganarme la vida como músico. Juntos podríamos formar una banda… tu podrías tocar los timbales. ¿Qué te parece?

Al perro le gusto la idea y se fue con el burrito.  Al poco tiempo, se encontraron con un gato que estaba un poco enojado.

- ¿Qué te pasa gatito? - preguntó el asno
- Pues estoy viejo y ya no me interesa cazar ratones y prefiero dormir todo el día atrás de la estufa y eso no le gusta a mi ama así que intento ahogarme, pero yo logre escabullirme y ahora estoy aquí.
- ¿Y por qué no te unes a nosotros? Vamos a Bremen, a formar una banda de música.

El minino aceptó ya que podría colaborar con su estilo nocturno.
Más adelante dieron con un gallo que cantaba con todas sus fuerzas.
- ¿Por qué gritas gallo? – le pregunto el burro
- Porque me entere que  mi ama tendrá visitas y como yo estoy viejo quieren hacerme caldo. Así que quiero aprovechar el tiempo que me queda y acabarme la voz.
- No malgastes tu tiempo y vente con nosotros. Vamos a Bremen y tienes buena voz así que eres perfecto para nuestra banda de música. 


Continuaron caminando los cuatro animales todo lo que pudieron pero no llegaron esa misma noche a Bremen. No sabían dónde pasar la noche cuando vieron a lo lejos una  luz y decidieron acercarse. Era una casa y dentro de  ella vieron a un grupo de ladrones a punto de darse un gran festín de comida , los animales como tenían mucha hambre idearon un plan para conseguir esa comida.
El burro se colocó junto a la ventana, el perro se subió encima de él, el gato encima del perro y el gallo encima de la cabeza del gato. Así, unos encima de otros, empezaron a rebuznar, ladrar, maullar y cantar con toda su alma. Rompieron incluso la ventana y armaron tal estruendo que los ladrones huyeron creyendo que se trataba de un fantasma.

Los animalitos entraron y comieron hasta saciarse y luego se durmieron. El asno eligió el establo, el perro se fue detrás de la puerta, el gato prefirió atrás de la estufa y el gallo se puso encima de una viga.


A media noche uno de los ladrones, viendo a lo lejos que la casa parecía en calma se armó de valor y decidió volver.


Pero cuando llegó la casa estaba a oscuras, confundió los ojos del gato con las brasas del hogar, acercó una cerilla y el gato le arañó la cara, fue hacia la puerta y le mordió la pierna el perro, salió corriendo fuera de la casa, llego al establo  y el asno le dio una patada  y justo en ese momento el gallo empezó a cantar desde la viga ¡¡Kirikíi!!

El ladrón corrió todo lo rápido que pudieron sus pies y cuando llegó le contó a sus compañeros:

- ¡En la casa hay una bruja que me ha arañado la cara, detrás de la puerta un hombre con un cuchillo que me lo ha clavado en la pierna, y fuera un monstruo que me ha golpeado con un terrible mazo!! Y encima del tejado un juez que gritaba ¡Traedme el ladrón aquí!


Los otros ladrones temiendo tener la misma suerte decidieron no regresar nunca.
Y como los animalitos en realidad no sabían mucho de música decidieron no ir a Bremen  y quedarse a vivir ahí para siempre.

Fin

Valores:

Compañerismo: Cuando los animalitos trabajaron en equipo para asustar a los ladrones.
Valentía: Al arriesgarse y desafiar a los mafiosos

lunes, 22 de mayo de 2017

CUENTO - LOS DUENDES Y EL ZAPATERO



LOS DUENDES Y EL ZAPATERO

Edades: de 4 en adelante 


Había una vez un anciano zapatero que vivía en una pequeña y pobre casa.
Por la edad ya no podía trabajar como antes y el dinero se les empezaba a escasear.
Un día su esposa le pregunto si no podía trabajar más rápido ya que casi no tenían cuero y si no vendían esos zapatos se quedarían sin comida muy pronto.
El zapatero le dijo que podría trabajar más veloz, pero que si lo hacía los zapatos no quedarían igual ya que las puntadas se volverían feas y bruscas y a la gente no le gustarían, la esposa lo comprendió y le dijo que tenía razón.
Al día siguiente ya solo le quedaba cuero para un par de zapatos, se dijo a si mismo que probablemente sería el último par que haría. Recorto los patrones y como se sintió muy cansado decidió irse a acostar.
A la mañana siguiente tomo su aguja y busco el cuero pero en su lugar encontró unos bellos zapatos terminados. Tenían un acabado tan bonito que pudo venderlos al doble del precio del que los daba normalmente. Con ese dinero compro más material  y se fue a casa.
Recorto nuevamente más patrones y los dejo para coserlos al día siguiente, pero de nuevo al despertar vio zapatos terminados. Esta vez más bonitos que los del día anterior así que puedo venderlos cuatro veces más caros y comprar más cuero y material.
Así siguieron los días y poco a poco fue teniendo  más dinero y clientes, ya que su fama se había extendido a pueblos vecinos.
Finalmente un día le dijo a su esposa que era tiempo de que averiguaran como se hacían los zapatos por las noches.

 
Se escondieron y cual no sería su sorpresa cuando vieron a seis duendes muy pequeñitos que salían de un agujero en la pared. Iban desnudos y temblaban de frío.
Vieron el cuero y empezaron a  coser, de cuando en cuando paraban para soplarse las manos heladas, para calentarse los pies brincando en el suelo, o para acurrucarse unos contra otros y así combatir el frío del invierno. Tiritaban de la cabeza a los pies.
Loa ancianos se conmovieron de sus ayudantes así que al día siguiente la mujer les hizo pantalones y camisas y el zapatero un par de botas a cada uno de ellos.
La noche de Navidad se escondieron, los duendes salieron como siempre pero no vieron material para trabajar sino que encontraron la ropa. Se emocionaron y se la pusieron sin dudarlo.
Una vez con ella, uno comento que ahora que tenían esa ropa estaban demasiado elegantes para seguir trabajando así que cantando y bailando salieron por la puerta sin mirar atrás.

 
La anciana le dijo a su esposo que se habían quedado sin ayudantes. Le pregunto que iban a hacer de ahora en adelante.
A lo que él respondió: Al igual que los duendecillos  pondré mi mejor esfuerzo

Fin


Valores:
Solidaridad: De parte de los duendes al querer ayudar al zapatero y a su esposa en apuros.

Generosidad: De los ancianos al regalarles su ropa a los duendes como agradecimiento.

martes, 4 de abril de 2017

FÁBULA EL CUERVO Y LA JARRA




EL CUERVO Y LA JARRA

Adaptación de la antigua fábula de Esopo

Edades: de 3 años  en adelante

 

Era un día de verano de esos en que el sol quema tanto que uno sólo quiere ponerse a la sombra de un árbol.
Por el bosque se encontraba un pequeño cuervo negro que empezaba a sentirse cansado y muerto de sed.
Por más que buscaba agua no encontraba ningún lago así que decidió volar un poco más lejos pero se sintió más acalorado y a punto de desfallecer.
No había nada, ni lagos, ni charcos, ni ríos, nada, el cuervo se sentía desmayar cuando vio en el suelo una  jarra de barro.
-          ¡Qué afortunado soy! Seguro tendrá agua fresca - pensó el cuervo
Se puso junto a la jarra y asomo su ojo por el agujero y descubrió que si tenía en el fondo el preciado liquido que buscaba así que su rostro se ilumino de alegría.
 
– ¡Agua, es agua! ¡Estoy salvado!
Introdujo el pico por el orificio para poder sorberla pero el pobre se llevó una decepción, ¡Su pico era demasiado corto para alcanzarla!
– ¡Porque no fui cigüeña !- se dijo el cuervo
Decidió intentar voltearla y empezó a empujarla con su cabeza una y otra vez, pero solo consiguió un pequeño chichón y dolor de cabeza. La  jarra seguía sin moverse.
Intento meter la pata al menos para sacar unas gotas pero tampoco cupo.
-          Oh porque tendré esas uñas tan largas- suspiro el cuervo
Cada vez se desesperaba más y la sed le impedía pensar con claridad una solución. Se sentó junto a la jarra y de pronto se le ocurrió una idea.
Empezó a traer pequeñas piedras y luego las metió una por una dentro de la jarra. Al principio no ocurrió nada pero cuando llevaba unas veinte vio como el agua empezaba a subir, así que se esforzó más y cuando llevaba unas cien piedritas por fin pudo cubrir el fondo y el agua subió lo suficiente para poder beberla.
Fin

Moraleja: Esta historia nos trae una gran enseñanza.
Uno debe de perseverar siempre en lo que quiere conseguir, tal vez al principio se ve muy complicado, pero si tienes un sueño debes ir poco a poco hasta conseguirlo.
Y siempre hay que buscar distintas maneras para solucionar los problemas, así si una no funciona podemos intentarlo de varias maneras más.


Saludos y los veo en la próxima entrada