jueves, 17 de septiembre de 2020

 El Príncipe Rana

Adaptación del cuento de Jacob y Wilhelm Grimm 




En un reino lejano, vivía un rey que tenía tres hijas, cerca del palacio del rey había un gran bosque y un lago.
A la hija menor le gustaba sentarse en la orilla del lago, se llevaba una bola de oro con la que le gustaba jugar, la tiraba a lo alto y la volvía a coger.

Un día mientras jugaba, la bola de oro fue a parar al suelo y de allí rodó al agua yéndose al fondo.

Se puso muy triste y empezó a llorar, mientras se lamentaba,  escuchó una voz.

 —¿Qué tienes princesa? - la joven miró entonces a su alrededor, para ver de dónde salía la voz, y vio una rana que sacaba del agua su verde cabeza:

 — Pues  lloro por mi bola de oro, que se me ha caído.

 —Tranquilízate y no llores —le contestó la rana—; yo puedo regresártela, pero ¿Qué me darás, si te devuelvo tu juguete? 

—Lo que pidas —le dijo— mis vestidos, mis joyas y hasta la corona dorada que llevo puesta. La rana contestó: 

—Lo que me ofreces no me sirve de nada; pero si me prometes tenerme a tu lado como amiga y compañera , sentarme contigo a tu mesa, darme de beber en tu vaso de oro, de comer en tu plato y acostarme en tu cama, yo bajaré al fondo del lago y te traeré tu bola de oro.

 — Si me devuelves mi bola de oro, acepto. - Mientras decía esto la princesa pensaba que la rana estaba loca y que nunca le cumpliría lo prometido.

La rana, en cuanto recibió la palabra de la joven, hundió su cabeza en el agua, bajó al fondo y un rato después apareció de nuevo, llevando en la boca la bola, que arrojó en la yerba.
La hija del rey, llena de alegría tomó su juguete y se marchó con él corriendo.

 —¡Espera, no me dejes! —le gritó la rana—. Llévame contigo; yo no puedo correr como tú. Pero de poco le sirvió gritar, pues la princesa no le hizo caso dejándola observando.

A la mañana siguiente, desayunaba con su padre y cuando comía en su plato de oro, escuchó ruido en la entrada, poco después alguien llamó a la puerta y dijo:

 —Princesa, ábreme. La joven se levantó y quiso ver quién estaba fuera; pero, en cuanto abrió, vio a la rana del lago. 

Cerró la puerta corriendo, se sentó en seguida a la mesa y se puso muy triste. El rey al ver su tristeza le preguntó:

 —Hija mía, ¿Qué tienes? ¿Hay en la puerta algún gigante y viene a llevarte? 

—¡Ah, no! —contestó— no es ningún gigante, sino una horrible rana.

El rey se quedó pensativo y preguntó  —¿Para qué te quiere?

 — Ayer, cuando estaba jugando en el lago, se me cayó al agua mi bola de oro.

 La rana se ofreció a ayudarme a cambio de la promesa de que sería mi compañera; pero nunca creí que me siguiera. Ahora quiere entrar. 

Entre tanto el animal llamaba por segunda vez diciendo: —princesa, ábreme, cumple tu palabra.

 Entonces dijo el rey: 
—Debes cumplirle lo que le has prometido, ve y ábrele. 

La joven fue y abrió la puerta y entró la rana, yendo siempre junto a sus pies hasta llegar a su silla y dijo:

 — Siéntame contigo. La niña no quería pero su padre la observó con severidad.

  —Ahora acércame tu plato y  comeremos juntas y tu vaso para beber agua. 

La rana comió mucho, pero dejaba casi la mitad de cada bocado. Al fin dijo: 

—Estoy harta y cansada, llévame a tu cuarto y acuéstame  en tu cama y dormiremos juntas.

La hija del rey no creía lo que decía el animal, pensar en dormir con esa fea y fría criatura  no le parecía.

 Pero el rey le dijo:
 —No desprecies a quien tan amablemente te ayudó.

La princesa subió a su habitación  y la rana le ordenó que la recostara, la joven se enojo mucho así la que la tomó y la arrojo contra la pared con mucha fuerza.

Se arrepintió y cuando corrió a ver como estaba la rana, vio que se convertía en un apuesto joven, le contó que era un príncipe que había sido hechizado por una bruja pero gracias a que ella le prometió llevarlo  y lo recibió en su casa , le dio de su plato y vaso de comer y beber y la llevó a su habitación el hechizo se rompió.

Decidieron casarse así que regresaron al reino del príncipe.

En el carruaje iba el fiel ayudante del joven llamado Enrique, quien cuando se enteró lo que le pasó a su amo, se puso tres varillas de hierro encima del corazón para que no estallara del dolor y la tristeza.

Cuando recorrieron un poco el camino oyó el hijo del rey una cosa que sonaba detrás, como si se rompiera algo. Entonces se volvió y dijo:

 —¿Enrique, se ha roto el coche? 
—No, no es el coche lo que falla, es una varilla de mi corazón, la cual fue puesta ahí cuando usted fue convertido en rana y lo encarcelaron a vivir en el lago. 

Sonó el mismo ruido otras dos  veces ya que el siervo estaba muy feliz de que el hechizo se hubiera roto y su corazón se libero.

Al llegar al reino los jóvenes se casaron y fueron muy felices para siempre.

Fin

Moraleja
Recuerden que cuando prometemos algo hay que cumplirlo ya que nuestra palabra es importante y a veces cuando ayudamos a las personas podemos tener agradables sorpresas





martes, 4 de agosto de 2020

EL REY PICO DE TORDO


EL REY PICO DE TORDO

Adaptación del cuento clásico de los Hermanos Grimm
Edades: 6 años en adelante



Había una vez en un reino un Rey que tenía una hermosa hija, pero era muy orgullosa por lo que no podría encontrar un pretendiente ya que creía que no existía alguien digno para ella.

Para ayudarla a elegir un esposo,  su padre organizó un baile en donde asistieron jóvenes de todos los reinos, todos pertenecían a familias importantes.


Los candidatos formaron una fila frente  a la princesa , ella sin importarle que la escucharan  hacía comentarios lleno de desprecio. A uno le dijo  que era gordo como oso, a otro largirucho como jirafa, a uno que parecía enano por lo bajo que era.

Pero del que más se burlo fue de un bondadoso rey cuya barbilla estaba un poco saliente.

- Ja ja , se río la princesa, este tiene un mentón que parece el pico de un tordo, así que de ahora en adelante su apodo será Pico de Tordo- dijo la princesa echándose a reír

El viejo rey viendo que su hija solo humillaba a los pretendientes se enfadó tanto que juró casar a su hija con el primer mendigo que llegara a su puerta.

Pasaron los días y llegó al reino un organillero , el cual cantaba bajo las ventanas del castillo y pedía limosna.
A verlo el Rey pidió que lo llevaran a su presencia.

El hombre harapiento y sucio canto ante el rey y la princesa y después pidió una recompensa y entonces el monarca le contestó:

- Me ha gustado mucho tu canción así que te voy a dar a mi hija como esposa.

La princesa suplicó a su padre que no lo hiciera pero el Rey estaba firme en su palabra, así que se llamó al sacerdote y se celebró una sencilla boda.

Después el rey le dijo:

- Ahora que estas casada con él no puedes vivir en el castillo, debes irte a vivir con tu marido.


Caminaron durante horas hasta llegar al reino vecino. Cuando pasaron la frontera, atravesaron grandes propiedades con hermosos jardines.

– ¡Qué belleza! ¿A quién pertenece todo esto? – preguntó la princesa.

– Todo lo que ves, es de nuestro Rey y de su hijo, un joven príncipe de gran corazón al que todos en este reino queremos y admiramos.

– Oh porque no elegí a ese príncipe – meditó la princesa con tristeza.

Por la noche llegaron a casa, era una pequeña cabaña, tenía rendijas por donde entraba el frío. Era tan humilde que no tenía  ningún tipo de comodidades. La princesa estaba espantada.

Su esposo le dijo que encendiera el fuego, pero la princesa no sabía como hacerlo, ni como cocinar, ni limpiar ni hacer la cama.
El hombre resignado echó unos troncos en la chimenea para entrar en calor.

A la mañana siguiente, el mendigo le dijo muy serio:


– Tenemos que conseguir dinero, así que tendrás que trabajar. Toma estas tiras de mimbre y haz unas cestas para venderlas en el pueblo.

Al manejar las ramitas se hizo heridas en las manos y dijo que no podría hacerlo más.

El esposo al verlo, le dijo que probara tejiendo manteles de hilo, pero tampoco pudo, la aguja la lastimaba.

Así que decidió enviarla a vender las ollas que él hacía al pueblo


– Yo no puedo ir al mercado, soy una princesa, me van a reconocer y todos se burlaran de mi, creerán que soy una pordiosera. 

– Tendrás que ir, no podemos morir de hambre.- contestó el esposo

La princesa se levantó temprano eligió una esquina de la plaza del mercado y se sentó sobre un sucio almohadón. A su alrededor puso todas las ollas, cuencos y vasos de barro que tenía para vender.

De repente, un hombre en su caballo  atravesó la plaza. El animal parecía fuera de sí y a su paso se llevó por delante todo lo que la princesa había colocado en el suelo, rompiéndolo en mil pedazos.


– ¡Ay! ¡Qué desgracia! ¿Qué voy a hacer ahora?… ¡No me queda nada para vender! ¡Mi esposo se va a disgustar muchísimo!

Regresó con el saco vacío, sin vasijas y sin dinero. Cuando entró en casa, se derrumbó y comenzó a llorar sin consuelo. Su marido fue muy tajante.

– Tenía el presentimiento de que esto tampoco saldría bien, así que fui al palacio del rey y le pedí trabajo para ti. Sólo hay un puesto de sirviente y tendrás que aceptarlo.

¡Servir en el palacio del reino! La princesa se sintió humillada ¡Seguro que el rey y el príncipe eran amigos de su padre y la reconocerían!

Deprimida llegó al palacio por la puerta de atrás, como corresponde al servicio, y durante días limpio todos los suelos de mármol y las escaleras. Al llegar la noche estaba muy cansada, cenaba con el resto de los empleados y se dormía pensando en lo infeliz que era ahora su vida.

Pasaron dos semanas y el el palacio se engalanó para la boda del hijo del rey, al que la princesa convertida en criada todavía no había visto.

Cuando comenzó la gran fiesta  se escondió en un rincón del salón, para ver a los invitados. La mesa del banquete estaba llena de deliciosa comida, todos vestían muy elegantes y se escuchaba una hermosa música de fondo.
 ¡ Se lamentaba de haber llegado a esa situación! Si no hubiera sido tan engreída Y orgullosa , estaría en su castillo disfrutando de las comodidades y el lujo.

Estaba tan ensimismada que no se percató de que el príncipe se había acercado a ella por la espalda.

– ¿Me permite este baile, señorita? – le susurró con voz aterciopelada.

La princesa se giró y dio un grito ahogado. El joven, aunque era apuesto y desde luego muy refinado, tenía la barbilla ligeramente torcida ¡El príncipe era Pico de Tordo!

Se sintió tan apenada que echó a correr por el salón. Estaba despeinada, sucia y su ropa era fea y vieja, ella se puso tan nerviosa que se cayó haciendo que todos los invitados se burlaran.
Comenzó a llorar cuando notó que alguien le tocaba el hombro suavemente. Levantó la mirada y ahí estaba el príncipe Pico de Tordo tendiéndole la mano.

– Tranquila… Soy tu marido, el mendigo con quien tu padre te obligó a casarte. Él y yo hicimos un plan para darte una lección. Me disfracé de mendigo y me presenté en tu palacio porque queríamos que aprendieras a valorar lo importante que es en la vida ser humilde y respetuosa con los demás.

La princesa se levantó del suelo y clavó sus ojos en los del príncipe.

– Lo siento mucho… Fui tonta y orgullosa. Gracias a ti ahora soy mejor persona. Discúlpame por haber sido tan mala el día que te conocí.

– Sé que lo sientes sinceramente, por eso te he preparado esta fiesta a ti.

– ¿Para mí?… No entiendo… ¿Qué quieres decir?

– Esta boda es la nuestra, la tuya y la mía.  Ve a darte un baño y a vestirte.  Aunque ya estamos casados, celebraremos el magnífico banquete que no tuviste y que ahora sí te mereces.

La princesa  estaba muy feliz. Se fue con varias doncellas y regreso con un hermoso vestido de novia.

Los invitados le aplaudieron y su padre corrió a abrazarla, ya que estaba muy orgulloso de ella.

A partir de ese día la princesa trato a todos como iguales y nunca volvió a burlarse de nadie.

Fin


Moraleja

Siempre hay que tratar bien a las personas y no burlarse de nadie.




martes, 30 de junio de 2020

EL HADA DE LA FUENTE


EL HADA DE LA FUENTE
Adaptación : Charles Perrault 
Edades: 7 años en adelante.



Había una vez  una viuda que tenía dos hijas; la mayor se le parecía en el carácter y en el físico ya que ambas eran orgullosas y molestas y era difícil  vivir con ellas. 
La hija menor, se parecía a su difunto padre ya que era gentil y dulce además muy bella.
 Su consentida era su hija mayor y sentía una aversión atroz por la más pequeña y por eso la hacía comer en la cocina y trabajar sin cesar además  la hacia caminar una media legua de distancia para buscar agua en una fuente.

Un día que la hija fue por el agua, se le acercó una pobre mujer pidiéndole que le diera un poco.

- Claro, mi buena señora - Y llenando su jarra, sacó agua de la fuente y se la ofreció.  La buena mujer, después de beber, le dijo:

-Eres tan amable, que te obsequiare un don -en realidad, era un hada que había tomado la forma de una pobre aldeana para ver hasta dónde llegaría la gentileza de la joven

Te concedo el don -prosiguió el hada- de que por cada palabra amable que pronuncies saldrá de tu boca una flor o una piedra preciosa.

Dicho esto el hada desapareció

Cuando la joven llegó a casa, su madre la regaño por tardarse tanto, esta le respondió:

-Perdón, madre -dijo la joven- y al decir estas palabras, le salieron de la boca dos rosas, dos perlas y dos grandes diamantes.

-¡Increíble! -dijo la madre, asombrada- ¡parece que de la boca te salen perlas y diamantes! ¿Cómo es eso?

La  niña le contó todo lo que le había pasado.

La madre pensó que debía mandar a su otra hija, y le dio una jarra diciéndole que cuando se le acercara una mujer y le pidiera algo de beber fuera muy amable y se la diera.


La hija mayor fue, pero  refunfuñando y quejándose. 
Se llevó un hermoso jarro de plata de la casa.

Cuando llego al bosque  vio salir del bosque a una dama magníficamente vestida que le pidió agua : era la misma hada que se había aparecido a su hermana, pero que se presentaba con las ropas de una princesa, para probarla.

-¿Quieres agua? pues claro que te doy , si he tenido que caminar solo para eso.- le dijo de forma grosera la hermana mayor
 ¡Justamente he traído una jarra de plata para dar de beber a su señoría!  acércate y bebe directamente, si eso es lo que quieres.

-No eres nada amable -repuso el hada, sin enojarse-; veo que no lo haces con amabilidad sino por obligación así que te otorgo el don de que a cada palabra que pronuncies, te salga de la boca una serpiente o un sapo.

La hija mayor salió corriendo a su casa y cuando su madre la vio acercarse le gritó:

-¡Y bien, hija mía, cómo te fue?

-¡Pues que esperabas, mal  -respondió la malvada, echando dos víboras y dos sapos.

-¡Cielos! -exclamó la madre- ¿qué te pasó? 
¡Tu hermana tiene la culpa, me las pagará! -y corrió a pegarle a su otra hija.

La pobre hija menor huyó y fue a refugiarse en el bosque , en ese momento pasó el príncipe que regresaba de ir de cacería, la encontró y viéndola tan hermosa le preguntó qué hacía allí sola y por qué lloraba.

-¡Ay!, señor, es mi madre que me ha echado de la casa, pero yo se que no lo hizo de mala fe.

El hijo del rey, vio salir de la boca de la joven  cinco o seis perlas y otros tantos diamantes, le rogó que le dijera de dónde le venía aquello. Ella le contó toda su aventura.

El hijo del rey se enamoró de ella, y considerando que semejante don valía más que todo lo que se pudiera ofrecer, la llevó con él al palacio de su padre, donde se casaron.

En cuanto a la hermana, se volvió cada día más odiosa , y su propia madre la echó de la casa; así que tuvo que irse a vivir sola al bosque por siempre


Fin


Moraleja
Siempre hay que ser amables con las personas tal vez en esa persona podemos encontrar un gran amigo


lunes, 22 de junio de 2020

BARBA AZUL


BARBA AZUL
Edades : 7 años en adelante
Adaptación Charles Perrault




En un lejano país vivía un señor feudal que tenía muy mal genio y por eso nadie quería servir en su castillo.

Un día le dijo a unos conejos que les dejaría comer las zanahorias de su huerto si le conseguían una criada.

-¿Encontrar a alguien que quiera trabajar contigo? -preguntaron los conejos, echando a correr-. 
¿No sabes que todos te llaman "Barba Azul"no solo por tu barba sino por tu mal carácter?

-¡Fuera de mi vista! -gritó Barba Azul muy enojado,

Al día siguiente llegaron al castillo dos hermanas. Una de cabello negro llamada  Ana María y la otra rubia llamada Rosa y las dos buscaban trabajo.

-¡Ja, ja, ja! -pensó Barba Azul-. Gastaré muy poco ya que comen como pajaritos y trabajaran todos los días sin descanso.

Aunque le parecían muy jóvenes, Barba Azul empleo a las dos muchachas y las ponía a hacer las labores más pesadas y complicadas que encontraba.
Con el tiempo Barba Azul le pidió a Ana que se casará con él, ella no estaba segura pero con tal de ayudar a su hermana aceptó.


Cierta mañana que Rosa había salido al pueblo de compras, Barba Azul le entregó unas llaves a Ana María:

-Voy a salir de viaje unos días. Toma estas llaves, para que durante mi ausencia, puedas abrir y limpiar todas las habitaciones. Pero no abras la puerta del gabinete azul.

Pero Ana María, que era muy curiosa, no pudo resistir la tentación de abrir la puerta del gabinete azul , ya que pensaba que encontraría ahí un tesoro o joyas que podría llevarse.

Pero en la habitación no había ningún tesoro, sino varias muchachas convertidas en estatuas de piedra.

-¡Oh! -gritó Ana María, muy asustada.

Un gato salió de un rincón diciéndole:
- Te ocurrirá lo mismo que a ellas,  mi señor las convirtió en estatuas de piedra por haber sido tan curiosas como tú.

Barba Azul regresó al castillo antes de lo previsto y sorprendió a Ana María saliendo de la habitación azul.

-¡Perdón! -suplicó Ana María.

- Has entrado en la habitación prohibida y voy a castigarte como a las otras.
- No lo hagas o al menos antes deja que me despida de mi hermana.

- Esta bien, te daré media hora, después te convertiré en estatua.


Cuando Rosa regresó al castillo y se enteró de lo sucedido, abrazó a su hermana y le preguntó  que podían hacer para evitar el castigo.

-Sube a una de las torres -dijo Ana María- a ver si llegan nuestros hermanos.

-¿No recuerdas que hoy prometieron venir a visitarnos?
Su hermana hizo lo que Ana le pidió.

-¡Hermanita, hermanita! -gritó la muchacha-. ¿Ves algo?

-¡No! -respondió Rosa-. Sólo veo una nube de polvo y los cuervos que revolotean alrededor del castillo.

-¡Baja Ana María o voy a convertir a las dos en estatuas! -gritó Barba Azul.

Las dos jóvenes bajaron y se volvieron a disculpar pero sin convencerlo, cuando Barba Azul se disponía a convertir a Ana en piedra,  se abrió la puerta de un golpe y los hermanas sujetaron a Barba Azul, debido a que habían desaparecido varias mujeres tenían una orden del rey para apresarlo para siempre.

Al salir Barba Azul del castillo y ser condenado a estar en la cárcel, como por arte de magia todas las estatuas recobraron su forma primitiva pudieron regresar a sus casas.

Rosa y Ana María se quedaron a vivir en el castillo sin volver a pasar problemas.

Fin

Moraleja

Recuerden que la mayor parte del tiempo no es bueno ser curioso, y menos si nos piden que no lo hagamos ya que podrían meterse en problemas como lo hizo Ana.



lunes, 25 de mayo de 2020

El enano Rumpelstiltskin

Rumpelstiltskin
Edades: 6 años en adelante


Había una vez un molinero que siempre presumía de todo, decía que su harina era la mejor, que su esposa hacía las mejores tartas y que su hija Eloísa era la más inteligente y talentosa joven del reino.

 Un día llego un sirviente del rey y empezó a jactarse frente a él.

- Mi hija además de ser la más hermosa de todas , es la más lista.. es capaz de muchas cosas,  ¡puede hasta hilar la paja y convertirla en oro!

El sirviente no le creyó, pero cuando regreso al palacio, le contó al rey lo que dijo el molinero.
El monarca quiso probar que era una mentira, así que mando a sus guardias para que fueran por la joven.

Eloísa estaba muy asustada pero no podría protestar, así que el rey la llevó por una oscura escalera al sótano. Al entrar a la habitación había una rueca y varias pacas de paja en el suelo.

- Tu padre dijo que puedes hilar la paja y convertirla en oro, así que sino quieres que tu padre termine en la cárcel tendrás que volver oro todo esto. Tienes hasta el amanecer. - dijo el rey

Eloísa intento convencerlo, pero él no quiso escucharla y cerró la puerta con candado.


Cuando estaba sola en la habitación, empezó a lamentarse.

—No puedo hacer eso —se lamentó la joven —. ¡Es imposible!

Se sentó en el banquito y empezó a llorar.

En eso sonó una voz en el cuarto diciendo:


—¡Pero, Yo sí puedo!

Frente a ella estaba un pequeño hombre, que la miraba con curiosidad.

—¿Me vas a ayudar? —dijo Eloísa—, ¿Cómo?

—Eso déjamelo a mi. ¿Pero que me darás por ayudarte?
—¡Lo que sea! . contestó ella

—¿Hasta tu lindo brazalete?

—Sí, claro. - contestó ella


Y el curioso hombrecillo saltó sobre el taburete y comenzó a hilar.  En pocos minutos la paja estaba convertida en oro.

Eloísa agradeció y entregó su brazalete al hombrecillo.

Al día siguiente el rey se sorprendió mucho al ver que era verdad, pero eso hizo que quisiera más oro.
Llevó a la joven a un cuarto más grande lleno de más paja todavía y junto a ella la misma rueca del día anterior.


—Necesitas terminarla  antes del anochecer —dijo el rey.

Eloísa se volvió a lamentar

—¡Qué voy a hacer! ¡Ojalá regresara otra vez el hombrecillo!

—¡ Aquí estoy otra vez! dijo el hombrecito,¿ pero que me darás ahora si te ayudo?

—¿Qué quieres ahora? . pregunto ella

—¿Tu anillo de plata?

—Acepto

Y el curioso hombrecillo se puso manos a la obra.

Al poco tiempo ya había hilado toda la paja del lugar.

Eloísa le entrego el anillo dándole las gracias y él se marchó.


Al anochecer, cuando el rey regresó estaba muy emocionado, pero ahora quería más oro para ser el más rico de todos los reinos.
Así que la llevó a una nueva habitación, la paja llegaba hasta el techo.

- Si logras convertir esta paja en oro, te recompensaré, pero sino lo haces te quedarás encerrada para siempre.

Se fue encerrándola nuevamente.

— ¿Que voy a hacer?, no puedo quedarme aquí para siempre - dijo ella y se puso a llorar.

En eso apareció de nuevo el enano y le ofreció ayuda.

- Pero ya no tengo nada que darte- le dijo ella amargamente -

—Si te ayudo, me darás al primer hijo que tengas cuando seas reina-  dijo él seriamente

Ella acepto ya que sabía que era imposible que una simple hija de molinero llegará a ser reina algún día.

El hombrecillo volvio a sentarse en el taburete y terminó de convertir la paja en oro.

Cuando el rey regreso miró con satisfacción el oro y le dijo a Eloísa.

- Tu padre tenía razón, sería un tonto si dejo ir a una mujer como tú, quiero que seas mi esposa. 
Ya no necesitaremos preocuparnos por dinero nunca más. . le dijo el rey.

A los pocos días se celebró una suntuosa boda en el palacio

Eloísa se olvido de lo que había pasado y vivió feliz en el castillo, pasaron los meses y tuvo un lindo bebé.
Estaba sentada con él en brazos cuando el hombrecillo se le apareció y le dijo:


—He venido por mi pago como quedamos:me darás tu primer hijo.

—¡No! ¡Llévate lo que quieras, mi corona, oro, lo que sea! ¡Pero mi bebé no!

—Hicimos un trato, pero te daré una oportunidad, si quieres conservarlo tienes que adivinar mi nombre.

—¿Tu nombre? - pregunto ella. 

—Sí. Puedes intentarlo tantas veces como quieras. Pero solo tienes tres días, si no lo logras me llevaré a tu hijo.

Y diciendo esto, desapareció.

Eloísa mandó a su mensajero a investigar y a realizar una lista con todos los nombres más raros que encontrara,  y ella misma leyó y escribió todos los que pudo en una libreta.

Al día siguiente llegó el hombrecillo y empezó a decírselos pero no era ninguno de ellos, así que el hombrecillo sonriendo desapareció.

El segundo día intentó con nombres raros y después de dos horas el hombrecito se volvió a ir feliz saltando.

La reina estaba desesperada, ya no sabía que hacer, no quería perder a su bebé.

Pero entonces llegó el mensajero, que volvía de la misión que le había encomendado la reina.

—He ido por todo el reino majestad —dijo pausadamente—.Pedí ayuda a todo aquél que me tope en el camino para hacer esta lista. Cuando ya venía para acá, acampe en el bosque, me desperté porque vi un brillo a lo lejos, lo seguí, y ahí estaba , era un hombrecito que bailaba y cantaba en una hoguera.
Decía algo como "No lo adivinara, no lo hará y a ese bebé tendré, porque nunca adivinara que Rumpelstiltskin mi nombre es y siempre será"

La reina estaba feliz, recompenso a su mensajero y se preparo para recibir al hombrecillo.

Cuando llego Rumpelstiltskin le dijo

- Es tu tercer día y tu última oportunidad, no la desaproveches- dijo sentándose
- Seguro te llamas Panfilo, o Sacarías, tal vez Bartolo.

—¡No, no, no! ¡Ríndete de una vez!, nuca lo adivinarás.

—No lo haré jamás y yo creo que te llamas… ¡Rumpelstiltskin!

El enano estaba sorprendido,  pateó, y grito:

—¡Es trampa! —exclamó—. ¡Eso no vale!
Volvió a dar una patada al suelo y luego desapareció no regresando jamás al reino.

Fin

Moraleja
Nunca hay que presumir y menos cuando sabemos que no es verdad, ya que eso puede meternos luego en problemas


Espero que les haya gustado, no olviden visitar nuestro facebook y nuestro canal de Spotify 

les comparto un dibujo de Rumpelstiltskin

viernes, 22 de mayo de 2020

La Gallina de los Huevos de Oro


La Gallina de los Huevos de Oro
Edades: 5 años en adelante



En una pequeña granja vivían un una pareja de granjeros, no tenían mucho dinero y apenas les alcanzaba con lo que vendían en el mercado.


Un día mientras trabajaba en su cosecha, el granjero se lamentaba de la mala fortuna que tenía, un enanito pasaba por ahí y al escucharlo se acercó y le dijo:


- Hola, te he escuchado y he decidido ayudarte y hacer que tu vida cambie. Te obsequiaré esta grandiosa gallina.


- Bueno, al menos ahora tendré huevos que comer - dijo el granjero recibiéndola -


- No , no sólo eso, es una gallina mágica, ya que todos los días pone 1 huevo de oro - contesto el enanito emocionado-

Antes de poder darle las gracias, el enanito desapareció.

No le dijo nada a la esposa, ya que creía que era mentira y metió a la gallina en el corral.
A la mañana siguiente, fue a ver si la gallina había puesto algún huevo para poder desayunar, y cual no sería su sorpresa cuando descubrió un reluciente y brillante huevo de oro.


Corrió con el huevo y se lo mostró a la esposa.
- ¡ Es oro!,grito ella perpleja al verlo-

El granjero la contó la historia y ella estaba sorprendida de su buena fortuna.
Aún incrédulos decidieron esperar al día siguiente, para ver si la gallina repetía la hazaña, y así fue, cuando el granjero fue al gallinero, había un nuevo huevo de oro ahí.

Los granjeros juntaron varios huevos y fueron a venderlos al mercado, con ese dinero, pudieron comprar animales, comida y remodelar la granja.

Pero cada día querían más cosas, ya que se habían vuelto los más ricos de la aldea.

Un día la codicia los envolvió y el granjero le dijo a su esposa:

- Si nuestra gallina nos da cada día un huevo de oro, debe ser porque su interior esta lleno de él.… ¿Imaginas todo el oro que tendrá dentro?- preguntó a su esposa.

– Tienes razón, si tenemos de golpe todo el oro, no tendríamos que esperar y podemos comprar la otra granja que queremos- contestó ella

Así que sin pensarlo más,  mataron a la pobre gallina,  pero al abrir al pobre animal, no vieron el oro que tanto deseaban.

Ambos se lamentaron de su avaricia porque se dieron cuenta de que ya no tendrían más huevos de oro.

A partir de ese día tuvieron que trabajar muy duro para poder conservar su dinero y todos los días se arrepentían de aquél gran error que tuvieron con su gallina mágica.

Fin

Moraleja

Nunca hay que ser avariciosos, ya que por querer tener más, aveces puede pasarnos como a los granjeros que te quedas sin nada.


Espero que les haya gustado el cuento, recuerden escucharnos en Spotify y ver nuestra página de facebook 




Les comparto un dibujo para que coloreen de la página




lunes, 18 de mayo de 2020

EL ASNO Y EL LOBO


EL ASNO Y EL LOBO
Edades: De 4 años en adelante
Adaptación de Fábula de Samaniego


Un día estaba un viejo asno paseando por el campo, cuando de pronto vio que un enorme lobo hambriento lo estaba siguiendo.
Pasaron las horas y por más que intentaba perderlo no se  quitaba de encima al terrible animal.


Cansado de tanto caminar, decidió parar y esperar a que el lobo se le acercará.

- Hola amigo lobo - saludó el asno amablemente


El lobo un poco sorprendido no supo que contestar, así que el asno le dijo:


- Que bueno que te veo, ya estoy viejo y me duele todo, ahorita traigo un clavo enterrado en mi pata que me causa gran dolor.
¿podrías ayudarme a sacar este clavo por favor? , ya quitándome esa agonía, podrías comerme sin ningún problema si eso es lo que quieres - dijo con tristeza el asno.


El lobo le contestó:

- A parte de gran cazador soy un excelente doctor, así que estira bien la pata, se valiente porque esto te dolera, pero en un momento te liberaré de ese clavo.


El lobo se acercó a examinarle la pata y en ese momento, el asno le soltó tal patada que el pobre lobo cayó al suelo viendo estrellas.

Lo cual aprovechó el asno para salir corriendo y huir.


El lobo recobró el conocimiento y dijo:

- Ay pobre de mi, bien merecido me lo tengo, yo soy un cazador y que me ando metiendo de doctor. - se levantó y emprendió el camino a casa para reponerse del dolor y de la vergüenza de haber sido tan ingenuo.


Fin



Moraleja.

Aún cuando estemos en situaciones de peligro, debemos intentar estar calmados y pensar con sabiduría una solución para nuestros problemas.

Te comparto un cuento para colorar y la página donde puedes ver más




Los esperamos en nuestro próximo cuento y recuerden visitar nuestra página en facebook